Ayuntamiento de Carballo


Arquitectura civil

La buena situación económica de los siglos XVII y XVIII propició la construcción en Carballo de una serie de grandes viviendas, conocidas como pazos. Estos, además de ser lugar de residencia de los señores y clases sociales acomodadas, constituían uno de sus símbolos de poder.

En los límites de la parroquia de Artes se sitúa el pazo de Vilardefrancos, uno de los más grandes de la comarca de Bergantiños. Su estructura original se conserva en perfecto estado. Juan Ignacio Pardiñas ya se refería a él en 1680, en su expediente de ingreso en la Orde de Santiago. Los apuntes hablaban de una torre de cuatro pisos, provista de almenas, troneras y ventanas, además de un gran cuerpo de edificio que se añadió a la torre . Tenía además una puerta decorada con cuatro columnas ornamentadas y el escudo. En este mismo escudo, que se conserva hoy en día, son visibles los nombres de las casas de Pardiñas, Vilardefrancos, Figueroa y Moscoso.

El pazo das Pallas, en Artes, fue construido en el siglo XVII. En él residió Elena Bermúdez de Castro, descendiente de la casa de Vilardefrancos. En el escudo del pazo, recuperado hoy como vivienda, pueden apreciarse el nombre de las familias Bermúdez, Castro, Vilardefrancos, Pardiñas y Luaces.

Otra de las casas nobles que se conservan en el Ayuntamiento es el pazo de Gontade, en la parroquia de Ardaña. Instituido en 1596 es uno de los más antiguos de Carballo. Si nos dirigimos hacia el litoral del municipio encontraremos, en la parroquia de Razo, el pazo de Cambrelle. El conjunto fue antaño feudo y morada del linaje más poderoso de la zona, los Pardiñas.

El pazo do Souto, en la parroquia de Sísamo, perteneció a la familia Montenegro. Así quedo reflejado en el escudo barroco que aun conserva sobre la puerta principal. Construido en el año 1833 fue recientemente rehabilitado para usos turísticos.

Existen otras viviendas nobles que pertenecieron en siglos pasados a familias relevantes. El tiempo y las sucesivas transformaciones borraron de ellas buena parte de la huella señorial. Con todo, mantienen su interés por formar parte de la historia de Carballo. Figuran entre ellas las Torres de Oza, Torres de Cances, Ermeade, Ramil, Nogareda o Pereira de Noicela.

Además de estos pazos, sobresale especialmente entre la arquitectura civil la antigua cárcel. Situada en el núcleo urbano de Carballo alberga en la actualidad el Museo de Bergantiños. El inmueble, hoy rehabilitado, data del siglo XIX.

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Pazo de Vilardefrancos

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